6.1.10

Gastronomía amorosa

Natalia Molina
Edición de autor
44 páginas

(o sobre como hacer polenta)

Gastronomía no es sólo cocinar; no es lo mismo polenta "rápida" que hecha con harina de maíz revolviendo con cuchara de madera durante una hora. La diferencia no está en la cantidad de tiempo empleado en sí: está en lo que se hace con ese tiempol. Desde las tapas Natalia nos recuerda esto. Por fuera cada ejemplar tiene un arte distínto, por dentro están escritos a mano. Con esa misma singularidad están tratados sus poemas. Cada uno es especial, algunos forman raros caligramas. Leerlos es entrar en su casa y revolver cajones, pero como en un sueño, como en una instalación. Todo aparece naturalmente allí, brotado de la tierra y sin embargo esa misma naturalidad hace sospechar que algún artificio se esconde; los ojos se agudizan y ven correspondencias entre el orden de estas palabras y aquellas. Esa intuición hace ruido en la primer lectura, se arrastra, toma una forma que va cambiando como cuando se cocina polenta: recién en el plato se observa terminada. Cada poema es un ingrediente, por sí solo a veces pasa desapercibido pero en el conjunto tiene su peso, su función.

Al leer versos como:
"Se inundó de flores el árbol de los quinotos.
El perfume se instaló en la casa.
El membrillo está pleno de frutas que maduran.
Salieron los higos y las nueces anunciando su maduración.
Somos felices en la naturaleza" algo hecha raíz en nosotros. Se presiente el lugar, la época del año. Los poemas de Natalia consisten en eso: celebran momentos. Nos hacen cantar, correr descalzos bajo la lluvia.




(publicado originalmente en Esto no es una revista literaria)

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