18.12.07


En la tele se llenó de programas de fiestas de quince. O de dieciseis si las chicas son yankis. El festejo de quince fascina. Todos los programas narran desde los preparativos de la fiesta hasta que la fiesta termina. Nunca se ve el día después, cuando ya no hay nada que festejar, cuando hay que limpiar todo.
Preparar los quince parece todo un trabajo. Las chicas y sus madres sufren todo el tiempo, se gritan, lloran, desesperan. Siempre quieren algo más que es casi imposible, un pony raro, un auto demasiado caro, un cantante de moda que justo en el día de la fiesta está de gira, y muy lejos.
Preparar los quince es un sufrimiento. Lo que se supone que es la fiesta de las niña-princesa en la tele se diluye en corridas contra-reloj. Hasta en la misma fiesta las quinceañeras sufren, porque alguien que no querían se coló en la fiesta, o algo está tardando más de lo que debiera.
Lo que me queda de los programas de quinceañeras es que las niñas se están volviendo cada vez más peligrosas. Recuerdo un capítulo en el que una chiquita le quería robar el novio a su mejor amiga. La fiesta esa casi una excusa, lo importante era conseguirse ese chico para ella.
Extrañamente no hay programas de cumpleaños de chicos de quince (o de dieciocho, si queremos ser puristas.) Seguro que ahí nadie se pelearía ni sufriría. Como mucho en esos programas terminarían todos borrachos vomitando en la vereda.


14.12.07

el azar es muy dificil de lograr



...como Gondry, Jan von Holleben nos llevan al lugar en donde la organización no logra fusionarse...

2.12.07













Con la boca llena de piedras
hacer gárgaras,
que la voz
se espese
hasta no transmitirse
libre
en el aire,
sino que viscosa
caiga
acariciando la piel
envolviéndola como enredadera
mientras nuestro pie
va marcando
el ritmo
de la canción
de moda.

12.11.07

Casas



















Cada casa tiene una puerta

que está cerrada para nosotros.


Las casas de nuestro mañana

nacerán de este barro que hoy amasamos,

de este barro que mezclamos con paja

y que la mierda de nuestros caballos ha fermentado.

De toda esta podredumbre nacerán nuestras casas

y no tendrán puertas porque acá no hay árboles

ni carpinterías,

tendrán no más chapa y una cortina detrás

para ahuyentar el calor

y no habrá paredes porque no tenemos secretos.

Nuestros hijos nacerán no del amor

sino del goce natural y primitivo

en la cama que está junto a la mesa.


Sólo entrará en nuestra casa quien nosotros queramos.

2.11.07



















...ella hoy estuvo de enfermera de la hermana de su amiga, la misma que me había dicho que Hello Kitty es un Maneki Neko, cosa que no pude comprobar, por más que busqué en la red...


..lo que sí pude comprobar: Kitty se casó, tiene muchos autos, como este, este, y este (?)...


...aún más, tiene armas! como esta y esta...


...aún más, ya estrenó su moneda...


(digo esto con dolor, porque mucho de lo que Kitty tiene nunca se lo voy a poder a regalar a mi amor para su colección -que ya es importante-)


...mientras tanto, sigo escuchando a javiera mena...


30.10.07

barro


















del límite espeso del agua y tierra
de la juntura desarmada por demencial esperanza
vacilé manos de dedos al cielo alzados
conformé barro en mi persona reunida
con leve soplo de vida en las narices

emparentado por la piel íntima fui entonces
un desgarro más de la tierra nacido
en vínculo unánime buscamos ser el mismo barro
y todos fuimos calcinados por ese sueño implacable

grávidos de semillas en raíces desnudamos el reclame
y emparejados uno a uno como ante un surco
celebramos el desplazar sediento con un mismo lloro

9.10.07

http://www.flickr.com/photos/maryannemc/374526286/
















De pronto por la ventana entra
la brisa
y la cortina se mueve
mostrándome el cielo claro,
despejado,
invitándome a salir.
Pero la brisa se va
dejando la cortina quieta.
Vuelvo al trabajo.

7.10.07

Ezra Pound - Canto LXXXI


Los cantos de Ezra Pound son una obra magnífica llena de fuerza, ambición y musicalidad. Espero con ansiedad el cuarto volumen de esta obra que está siendo publicada en su totalidad en edición bilingüe por la Editorial Cátedra - Letras Universales, un trabajo magno de Javier Coy. Afortunadamente, el tercer volumen está disponible desde hace algún tiempo y contiene el conjunto de los "Cantos pisanos", que Pound escribió en una prisión al aire libre en condiciones infrahumanas, y que constituyen unos de los más grandes momentos de la poesía de todos los tiempos. Los Cantos de Pound están llenos de citas eruditas, fragmentos de historia, obsesiones económicas (relacionadas con la usura, que lleva al poeta a lanzar áridas invectivas) y heterogeneidades diversas y sorprendentes, aunque la unidad de los poemas, el flujo temático, la epicidad, y el conocimiento de las culturas mediterránea y china, aparte de la musicalidad extremada de sus versos, hacen del conjunto una obra única.

A continuación ofrezco un fragmento del Canto LXXXI, uno de los momentos más impresionantes e intensos de toda la poesía. La traducción es muy libre, conforme a mi lectura personal del texto y a mi interpretación, aunque está condicionada en parte por lo que recuerdo de la excelente versión de Javier Coy. Ofrezco primero el fragmento en inglés y a continuación la traducción.

What thou lovest well remains,
the rest is dross
What thou lov'st well shall not be reft from thee
What thou lov'st well is thy true heritage
Whose world, or mine or theirs
or is it of none?
First came the seen, then thus the palpable
Elysium, though it were in the halls of hell,
What thou lovest well is thy true heritage
What thou lov'st well shall not be reft from thee

The ant's a centaur in his dragon world.
Pull down thy vanity, it is not man
Made courage, or made order, or made grace,
Pull down thy vanity, I say pull down.
Learn of the green world what can be thy place
In scaled invention or true artistry,
Pull down thy vanity,
Paquin pull down!
The green casque has outdone your elegance.

"Master thyself, then others shall thee beare"
Pull down thy vanity
Thou art a beaten dog beneath the hail,
A swollen magpie in a fitful sun,
Half black half white
Nor knowst'ou wing from tail
Pull down thy vanity
How mean thy hates
Fostered in falsity,
Pull down thy vanity,
Rathe to destroy, niggard in charity,
Pull down thy vanity,
I say pull down.

*****

Lo que amas permanece,
el resto no es nada.
Lo que amas no te será arrebatado.
Lo que amas es tu herencia verdadera.

¿De quién este mundo, mío, de ellos,
o de nadie?
Primero vino lo visible, entonces lo palpable,
el Elíseo, da igual que fuera ante las puertas del Infierno.
Lo que amas es tu herencia verdadera.
Lo que amas no te será arrebatado.

La hormiga es un centauro en su mundo de dragón.
Humilla tu vanidad, no fue el hombre
quien hizo el valor, el orden o la gracia.
Humilla tu vanidad, humíllala te digo.
Descubre en la naturaleza tu lugar
en invención a escala o verdadero arte.
Humilla tu vanidad,
Paquin, ¡humíllala! El árbol sobrepasa tu elegancia.

Aduéñate de ti y otros también lo harán.
Humilla tu vanidad.
No eres más que un perro golpeado bajo el granizo,
sólo una urraca hinchada bajo el sol veleidoso,
medio negra, medio blanca,
y ni siquiera distingues el ala de la cola.
Humilla tu vanidad.
Mezquino es todo tu odio
nutrido por la falsedad.
Humilla tu vanidad,
ansioso en destruir, avaro en caridad.
Humilla tu vanidad,
te digo, humíllala.

*****

El Canto LXXXI puede leerse en inglés en su totalidad aquí.

20.9.07

teoría de los blogs

Mi novia me hizo ver el post de Combatiendo al Capitán a propósito de una teoría de la evolución de los blogs. Cito:
Una especie de blogger nace cuando uno está aburrido en la oficina o en la casa, donde pasa varias horas frente a una computadora (ambientes poco hostiles, lo sabemos, por lo cual, muy indicados para la proliferación de dicha especie), y no sabe qué hacer para que las horas sean más amenas. En determinado momento descubre la existencia de blogs y comienza a frecuentarlos. Los ve, disfruta de algunos, de otros se ríe por lo malos que son, pero, lo importante es que, pasa el tiempo, observa que es fácil crear uno y que, inclusive, uno tiene mejores ideas que algunos de gente aficionada: “Si este salame tiene un blog por qué yo no”. Así se reproducen los bloggers por toda la red, viendo otros blogs, generalmente el de Podeti.

Bien, mientras este nuevo blogger empieza su vida, todo va bien, ya tenía algunas ideas así que postea seguido. Pero a la semana siguiente decae la imaginación, no se sabe qué poner para actualizar el blog, lo que se publica es muy flojo. Aquí comienzan los insultos o críticas malintencionadas de otros blogs constituidos, por ende, más fuertes, que desean eliminar la competencia. Aquí cesan varios bloggers, abortando rápidamente su precoz vida.

Para los bloggers que sobreviven (que son, comúnmente, aquellos que tienen mucha autoestima y son refractarios a las críticas de idiotas) esta intolerancia y carnicera persecución los lleva a escribir contra el fascismo (así todo blog transcurre su etapa “progre” o “crítica”). Vuelven a llover los insultos, ya saben, lo mismo de siempre: boludo, pelotudo, imbécil, tarado, genocida (esto no deja de ser interesante y llamativo, ya que te lo dice un fascista, siendo que, aparte, uno no ha matado a nadie).

Acá se atraviesa una etapa crucial, es la consolidación de la nueva especie. Sólo sobreviven los más aptos, los que no se dejan desanimar por comentarios lapidarios de anónimos (ya sea por no haber tenido abuelos en su infancia, o sea, se auto-elogiaron toda su vida y tienen mucha autoestima, o porque recurren a la censura y supresión de comentarios dañinos. Pero esto indica que los comentarios hirientes han sido leídos, por lo que han dolido, lo que muestra que los que censuran o suprimen tampoco tuvieron abuelos, más aún, que todo blogger no tuvo abuelos).

Acá el blog retoma su cauce pacífico, desaparecen los comentarios de anónimos y de otros bloggers que quisieron destruir la nueva existencia, al notar que la capacidad de uno para hacerse “auto-bombo” ha sido muy desarrollada. Sólo aparecen esporádicamente, y uno, o es una persona y los deja, ya que no hacen daño, o, tal vez, porque sean unas críticas ciertas que ayuden en el futuro, o se vuelve un facho (le gustó lo de la censura y que no haya disenso) y borra toda crítica. A su vez no responde con insultos y los comentaristas y bloggers entran en una etapa armónica, de lectura-comentario-respuesta (inclusive puede nacer una nueva especie de blog, en donde los comentaristas comienzan a chatear, al no tener MSN, esto ocurre en lugares de trabajo, frecuentemente. Así algunos blogs se semejan al Messenger –serían submessengers– y cumplen sus funciones, pero perteneciendo a otro género, como un gato siamés y Silvia Süller, los dos son gatos pero uno pertenece al dominio de los felinos y el otro al de los humanos, creo).

Acá, generalmente, etapa intermedia del desarrollo de un blog, aparece el primer troll. La batalla es a lo Hegel, de vida o muerte. Esta lucha por el reconocimiento termina de dos maneras posibles. O el troll vence a su blogger, haciéndolo fenecer o esclavizándolo, o triunfa el blog, eliminando a dicho troll (ya que sabemos que ningún troll puede ser esclavizado). Todo blog que no enfrente y venza a su troll, jamás pasará la etapa de la adolescencia.

Cuando pasó la era de pocas ideas, que sumada a insultos hace sucumbir a varios bloggers débiles, un blog se hace de algunos adeptos, con los cuales se empieza a chatear (por MSN en esta oportunidad, el posta, el de verdad) y escribir por correo electrónico, haciéndose “conocidos”. Los bloggers se visitan y comentan entre sí, se “linkean”, lo que significa ser aceptado en la blogósfera (y erigirse en una nueva especie capaz de sobrevivir y autoabastecerse).

Estos “amiguitos bloggers” le dan a uno ánimo e ideas, se sabe que tienen “problemitas” (ya que te leen) pero son gente copada: después de todo, habrán querido destruir otros blogs pero no el tuyo. Éste es uno de los mayores progresos. Tenés una buena cantidad de lectores y comentaristas y estás “linkeado”, un salto cualitativo muy importante para la evolución final.

Aquí un blog toma su identidad definitiva, se cambian, definitivamente, los colores y, quizá, el nombre. Este vector, este horizonte, hace que el blog se transforme en un pasatiempo. Uno ya no se lo toma tanto a la ligera (si antes, de “enfermito”, uno cuidaba las comas, los puntos, las faltas de ortografía o gramaticales, ahora se pone un poquito “obse”). A su vez, hay un diluvio de ideas. Se deja de escribir notas a las apuradas, directamente desde el blog, ahora se trazan los pensamientos en el Word, leyendo y releyendo para corregir y agregar cosas. Ya no se publica lo primero que viene a la mente (cosa que se hacía antes con tal de actualizar el blog) y se piensan las publicaciones detenidamente, el blogger ya no se olvida los chistes que piensan que son buenos y se sabe de antemano lo que va a salir para los próximos días.

De escribir uno o dos, con suerte, días por semana se pasa a hacerlo tres, cuatro o cinco (una vez por día, ya que se sabe que los bloggers no publican nunca un fin de semana, pues aprovechan estos para vivir). El blog es actualizado asiduamente y hay un depósito de proyectos y futuras publicaciones.

Las especies más débiles son las más numerosas (las hormigas, los mosquitos, etc.). Su reproducción es más rápida y cuantiosa para poder sobrevivir con mayor facilidad ante el ambiente hostil y las otras especies más fuertes. No tiene nada que ver pero una vez le expliqué esto a un amigo que “flashó”, porque estaba “fumeta”, y siempre se acuerda de dicha tesis. Así que la tiro por las dudas.

Finalmente, para dejar de ser una subespecie blogger, o un blog más del montón, y avanzar en la última etapa falta un solo paso: ganar platita con el AdSense (aunque algunos creen que esto, dejar de ser una subespecie blogger, se logra también al ser linkeados por Podeti, que sería algo así como el blog más apto y, por lo tanto, el rey de la selva, o la Madre Naturaleza, ya que es el originador de nuevas especies de blogs).
Al mismo tiempo yo me encontraba leyendo en la máquina de al lado del ciber una clasificación ecológica del blog.

Para pensamientos cuantificadores me quedo con éste (que si bien mi caso no cumple, se encuentra cercano a μ)

14.8.07

El gruñido del cerdo sólo se transforma en pala­bra cuando alguien se plantea la cuestión de saber qué es lo que este gruñido pretende hacer creer. Una palabra sólo es palabra en la exacta medida en que hay alguien que crea en ella.
Jacques Lacan



















Los Autores: Daniel Martínez, Jorge Boccanera, Álvaro Urrutia, Ignacio Uranga, Fabián Casas, Valentina Sanguinetti, Diego Rosake, Matías Matarazzo, Osvaldo Costiglia, Ornar Zarza, Maximiliano Diomedi, Gerónimo Unibasso, Amalia Gieschen, Carlina Palacio, Emiliano Vuela, Oliverio Cohelo, Sergi Puertas, Edgar Bellegia, Santiago Del Bruto.

Sosteniéndose en las aventuras de los compañeros de Ulises -quienes al arribar a la isla de Ea, son convertidos en cerdos por Circe, la hechicera-, Jacques Lacan nos empuja a creer en una de las más exquisitas conje­turas acerca de la producción literaria: gruñir. Expulsar al vacío ese gemido áspero, arenoso, y esperar hasta que alguien, tomado por sorpresa, no pueda evitar cuestionarse cada sonido, cada significado. Así nos encontramos nosotros, en la realidad del gruñido. Portadores de diferentes historias, distintas estéticas, pero todas confluyendo en un eco gutural colectivo. En los tiempos del neoprimitivismo emocional, de las cavernas virtuales, quizá nos quede el asombro de hombres nuevos, que despiertan a la convocatoria de generar un aporte tangjble para dar cuerpo a un proyecto en nacimiento; logrando que aquellos símbolos arrojados al oque concluyan en un gesto. Algo así como aquel sueño de Tuñón y su una con gatillo pero en dimensiones cotidianas. Por eso hoy estamos gruñendo. En piara. Hasta que la palabra exista. asta que alguien crea en ella.

La antologia es a beneficio de HOGARES PARA LA PROMOCIÓN DEL DISCAPACITADO FÍSICO (Ho. Pro. Di. F.) Es un proyecto que pretende la creación de un espacio habitacional para personas discapacitadas que se encuentren necesitadas debido a circunstancias especiales, presentándose corno un sistema alternativo al grupo familiar, que respeta la individualidad y el derecho a la integración social de cada sujeto participante, promoviendo la dignidad y liberación integral de sus miembros.

3.8.07

LOS MARES DEL SUR















a Monti

Caminamos una tarde por la ladera de un cerro,
en silencio. En una sombra del tardo crepúsculo
mi primo es un gigante vestido de blanco,
que se mueve pausado, con faz bronceada,
taciturno. Callar es nuestra virtud.
Algún antepasado nuestro debió encontrarse muy solo
-un gran hombre entre idiotas o un pobre insensato- para
enseñar a los suyos tanto silencio.

Mi primo ha hablado esta tarde. Me ha preguntado
si ascendería con él: en las noches serenas
desde la cumbre se avista el reflejo del faro
lejano, de Turín. Tú que vives en Turín...
me ha dicho ...pero tienes razón. La vida debe vivirla uno
lejos de su tierra: se saca provecho y se goza
y después, al regreso, como yo a los cuarenta,
todo se encuentra nuevo. Las Langas no se mueven de sitio.
Todo esto me ha dicho y no habla italiano,
sino que usa, pausado, el dialecto que, como las piedras
de este mismo cerro, es tan áspero
que veinte años de idiomas y de distintos océanos
no se lo han rasguñado. Y asciende el repecho,
con la abstraída mirada que vi, de pequeño,
en labriegos algo fatigados.

Durante veinte años dio vueltas por el mundo.
Marchó siendo yo un niño en brazos de mujeres
y le dieron por muerto. Después oí a mujeres
hablando de él, a veces, como en fábula;
pero los hombres, más serios, le olvidaron.
Un invierno llegó una postal para mi padre ya muerto
con un gran sello verdoso de barcos en un puerto
y votos por una buena vendimia. El asombro fue grande,
pero el niño, ya crecido, explicó ávidamente
que la tarjeta venía de una isla llamada Tasmania,
rodeada de un mar azulísimo, bravío de escualos,
en el Pacífico, al sur de Australia. Y añadió que, a buen seguro,
el primo pescaba perlas. Y despegó el sello.
Dieron todos su opinión, pero todos concluyeron
que, si aún no estaba muerto, moriría.
Todos después le olvidaron y pasó mucho tiempo.

¡Oh, cuánto tiempo ha pasado desde que jugaba
a piratas malayos! Y, desde la vez postrera
en que bajé a bañarme en un sitio mortal
y en que, persiguiendo a un compañero de juegos, trepé a
un árbol,
quebrando sus hermosas ramas, y le rajé la cabeza
a un rival y fui apaleado,
¡cuántas vida ha pasado! Otros días, otros juegos,
otros arrebatos de la sangre ante rivales
más escurridizos: los pensamientos y los sueños.
La ciudad me ha enseñado infinitos pavores:
un gentío, una calle me han hecho temblar,
a veces un pensamiento, atisbado en un rostro.
Noto aún en los ojos la luz escarnecedora
de miles de faroles sobre la barahúnda de pasos.

Mi primo regresó, concluida la guerra,
gigantesco, entre unos pocos. Y tenía dinero.
Los parientes musitaban: "En un año, a lo sumo,
lo dilapida todo y se larga de nuevo.
Así concluyen los desesperanzados."
Mi primo tiene un semblante decidido. Compró una
planta baja
en el pueblo y allí hizo prosperar un garaje de cemento
con un flamante surtidor de gasolina ante él
y con una grandiosa placa de anuncio en la curva del puente.
Después contrató a un mecánico que cobrase el dinero
y recorrió las langas enteras fumando.
Mientras tanto, se había casado en el pueblo. Se desposó
con una muchacha
grácil y rubia como las extranjeras,
que seguramente había encontrado algún día por esos mundos.
Pero continuó saliendo solo. Vestido de blanco,
con las manos en la espalda y la faz bronceada,
por la mañana acudía a las ferias y con aire socarrón
contrataba caballos. Después me explicó,
cuando el proyecto hizo aguas, que su plan consistía
en arrebatar al valle todos sus animales
y obligar a la gente a comprarle motores.
Pero el animal más grande de todos decía
he sido yo por pensarlo. Debería haber visto
que aquí bueyes y gentes son de la misma raza.
Llevamos andando más de media hora. La cima está cercana,
arrecian en torno nuestro el fragor y el silbido del viento.
Mi primo se para en seco y se vuelve: Este año
escribo en el cartel: -Santo Stefano
ha sido siempre el primero en las fiestas
del valle de Belbo- y que vayan diciendo
los de Canelli. Acomete después el repecho.
Un perfume de tierra y de viento nos envuelve en la oscuridad,
algunas luces lejanas: alquerías, automóviles
que apenas se oyen; y yo pienso en la fuerza
que me ha restituido a este hombre, arrancándolo al mar,
a las tierras lejanas, al silencio que dura.
Mi primo no habla de los viajes efectuados.
Dice, displicente, que ha estado en tal sitio o en tal otro
y piensa en sus motores.
Sólo un sueño
permanece en su sangre: una vez cruzó el mar
como fogonero en una embarcación pesquera holandesa, el
Cetáceo,
y bajo el sol vio volar los pesados arpones,
vio ballenas que huían entre espumas de sangre
y cómo las perseguían y cómo alzaban las colas y bregaban
con el bote.
A veces me lo evoca.
Pero cuando le digo
que está entre los afortunados que vieron la aurora
sobre las islas más bellas de la tierra,
sonríe ante el recuerdo y responde que el sol
se alzaba cuando ya el día era viejo para ellos.

1.8.07

hoy fuimos al cine

...sí, en la foto no aparece ella, pero es porque ella me la sacó, y como nos quedamos sin rollo posteo una foto de ella cuando era pequeñita (que es lo que tengo mas a mano)...






























más en simpsonizate! -y perdón por las publicidades de hamburgesa...)

19.7.07

los dibujantes no mueren

Me apena la muerte del negro. Quise hacer otro post, pero escanee un dibujo en casa y ahora en el diskete no esta, así que los dejo con esto:





esto es del homenaje que le hicieron en vida




































14.7.07

El espejo perfecto

Recuerdo que era viernes. La tarde estaba terminando y hacía calor. Asuntos que olvidé pero que en ese momento me urgían habían afectado mi humor. Por calmarme salí a caminar sin rumbo esperando encontrar alguien. Cargaba con mi mochila de telar hindú. Sentía profundo una falta pero no sabía de qué. Mientras caminaba trataba de averiguar qué me había hecho caer tan bajo. Nada me distraía y encima las parejitas de enamorados abrazándose me empezaban a poner reloco.
Era entrada la noche cuando me hallé frente a un edificio que, por sus grandes ventanales de aluminio en la entrada, ofrecía la luz del hall a la oscuridad de la calle. Acaso por el frío, acaso por el orden y la calma que la disposición del edificio comunicaba, al verlo me asaltó la seguridad de que algo ahí me buscaba, por lo que atravesé el enrejado y los diez u once metros que separaban al edificio de la calle. Junto la puerta de entrada, a la derecha, había una especie de obelisco. Me detuve a contemplarlo y una sensación de paz inundó mi pecho. Abrí la puerta de calle y entré. Desde fuera había visto que en el hall no había nadie. Despacio me adentré en el templo. Estaba demasiado limpio, demasiado iluminado, como un hospital. Alcancé a ver hacia el esquinero del pasillo principal la puerta entreabierta de un despacho y a una señora de unos treinta y cinco, treinta y seis años, hablando con un anciano. Me dirigí hacia allí. Cerca de la puerta las voces se aclararon. Por lo que alcancé a oír deduje que la señora se estaba confesando. Pasé por delante de ellos sin que me prestaran atención y tomé un pasillo lateral que era más ancho pero de menor longitud. Cerca del fin del pasillo hallé una habitación pequeña que, por tener las paredes, la mesa y el piso sembrados sin orden por libros, tenía apariencia de biblioteca, a pesar de lo que sentía íntimamente que se trataba de un cuarto de culto. Sabía que allí dentro, en alguna parte, se encontraban los bancos de los feligreses aunque no se los viera y aunque fuera imposible que allí estuvieran dadas las dimensiones del cuarto. La puerta de entrada era demasiado ancha y petisa, tuve que agacharme al entrar para no golpearme la cabeza contra el dintel. En el cuarto los libros me llamaron y comencé a revolverlos en busca de una verdad. Todos eran viejos y tenían tapas de cartulina fina de colores chillones.
Mientras me entretenía con los libros me fui calmando y me olvidé de mi angustia anterior. Pero de repente sentí un escalofrío recorriéndome la espalda. Me di vuelta y la encontré parada detrás mío con expresión de asombro. Era joven y tenía la piel del rostro clarísima, lo que hacía contraste con la negra cabellera que llegaba apenas hasta sus hombros. Tenía una polera negra que se ajustaba a su respiración, que dejaba escapar con coquetería las puntas de los dedos. Sus ojos eran marrones.“¿Sí?”, le dije. “Me llamo Julienne”, respondió susurrando con su voz, “no te había visto por acá ¿sos nuevo?”. Con rápidez inventé una excusa. Me sorprendío con alegría que ella tomara mis palabras tal como se las iba dando, sin desconfiar de ellas, y que pronto me ofreciera su confianza.
Era la noche cuando me acompañó hasta la salida y empecé a sentir que ya no estaba solo. De pronto me encontré imaginándome con ella. Y las palabras me rodearon, inundaron mi boca aunque yo no pensara en decir nada, aunque yo de verdad no pensara en decir nada. Y una sonrisa prosperó en mi boca.
Me sentó junto a ella en el cordón de la vereda y pude saber la verdad. En el silencio mirábamos estrellas, y dije, de repente: “Esto parece un milagro”.
Ella me vió en los ojos con una sonrisa oscura y dijo: “¿Quieres un milagro? Sé hacer milagros”. Me sorprendí, y mi respuesta fue silencio. Ella insistió: “¿Quieres un milagro?¿Prefieres quedar ciego o sordo?” “No, gracias, no me gusta esa clase de milagros”, contesté. “Bueno, pero para probártelo no voy a perjudicar a otra persona”.
Volví a mirar el cielo justo cuando pasaba una estrella fugaz. Tomé a Julienne de la mano y me paré. Me despedí. Sin soltar mi mano ella preguntó cómo me llamaba -aún no le había dicho mi nombre- y al querer responderle me equivoqué y sonreímos. Después las manos se soltaron. Mientras me alejaba ella dijo: “No te pierdas”.
No poseer lo que se desea, a esto se limita el infierno. Pero aún peor es poseer lo que se ama y sentir en todo momento como el bien único se disgrega, se derrite y huye entre los dedos... y no tener valor para abrir la mano y abandonar el tesoro entero; sino apretar siempre más fuerte los dedos y gritar y suplicar ¿para conservar qué? Sólo un pequeño rastro de oro, precioso, en la palma de la mano.
¿Viste como corre el agua por la superficie de las ventanas cuando llueve? Así corrieron las lágrimas por mis mejillas. Estaba lo que se dice abandonado, solo.

12.7.07

Un fragmento de "Monstruos Perfectos", de Truman Capote


















Una doncella trajo el té, dejando la bandeja sobre la cama ya abarrotada de gatos soñolientos y cartas, libros y revistas, y diversos objetos de adorno, sobre todo un montón de antiguos pisapapeles franceses de cristal. Muchos de estos objetos preciosos aparecían expuestos sobre las mesas y en la repisa de la chimenea. Era la primera vez que veía uno. Al darse cuenta de mi interés, Colette tomó un espécimen y lo hizo brillar a la luz amarilla de una lámpara:
-A éste lo llaman La Rosa Blanca. Como puede ver, en el centro de este cristal purísimo hay una rosa blanca. Procede de la fábrica de Clichy y es de 1850. Todos los grandes pisapapeles fueron creados entre 1840 y 1900 por sólo tres casas, Clichy, Baccarat y St. Louis. Cuando empecé a comprarlos en los rastros y otros sitios por el estilo no eran excesivamente caros, pero en las últimas décadas se ha puesto de moda coleccionarlos, una auténtica manía, y los precios son ahora desorbitados. Pero a mí -Colette lanzó una mirada rápida a una esfera que contenía un lagarto verde, y a otra en cuyo interior había una cesta de cerezas rojas- me producen mayor satisfacción que las joyas, o que las esculturas. Estos universos de cristal son como música silenciosa. y ahora -dijo Colette, volviendo de pronto al asunto- dígame, ¿qué espera usted de la vida? Aparte de fama y dinero; eso ya lo doy por supuesto.
-No sé lo que espero -le dije-o Sé lo que me gustaría; me gustaría ser un adulto.
Colette levantó y bajó sus pintados párpados con el lento movimiento de alas de un águila azul:
-Ah, pero eso -dijo- es lo único que ninguno de nosotros podremos ser nunca, personas adultas. A menos que entienda usted por adulto un alma envuelta en el sayal y las cenizas de la sabiduría solitaria. Libre de malignidades, envidia, malicia, codicia y culpabilidad. Imposible. Voltaire, incluso Voltaire, llevó un niño dentro de sí toda la vida, un niño envidioso y con mal genio, un muchachito obsceno, que siempre se olía los dedos; y Voltaire llevó ese niño hasta su sepultura, como haremos todos nosotros hasta la nuestra. El Papa en su balcón... soñando con una bonita cara de un guardia suizo. Y el juez británico bajo su exquisita peluca, ¿en qué piensa cuando envía a un hombre a la horca? ¿En la justicia, en la eternidad y en cosas serias? ¿O acaso se pregunta cómo se las podrá arreglar para que lo elijan miembro del Jockey Club? Por supuesto, los seres humanos tiene momentos adultos, unos cuantos momentos magnánimos esparcidos aquí y allá y, como es obvio, la muerte es el más importante de todos ellos. La muerte expulsa a ese muchachito obsceno y nos deja con lo que queda de nosotros, simplemente un objeto, sin vida pero puro, como La Rosa Blanca. Tome -acercó hacia mí el cristal en flor-, guárdese esto en el bolsillo. Consérvelo como un recuerdo de que ser duradero y perfecto, ser de hecho un adulto, es ser un objeto, un altar, una figura en una vidriera de colores: una cosa apreciable. Sin embargo, es mucho mejor estornudar y sentirse humano.
En una ocasión le enseñé este regalo a Kate McCloud, y Kate, que podría haber trabajado de tasadora en Sotheby's, dijo:
-Debía de estar delirando. Quiero decir, ¿cómo pudo darte eso, a ti? Un pisapapeles de Clichy de esa calidad vale... ¡uau!, sin exagerar cinco mil dólares.
Me habría dado igual no saber su valor, dado que mi intención no era considerarlo como una reserva para los días de borrasca. Sin embargo, nunca lo vendería, y me-, nos ahora que soy un pobre diablo que anda de culo, ya que, en fin, lo valoro como un amuleto bendecido por algo así como un santo, y hay al menos dos ocasiones en que una persona no sacrifica un amuleto: cuando no tiene nada y cuando lo tiene todo; ambas son un abismo. En todos mis viajes, en momentos de hambre y desesperación suicida, un año en que padecí de hepatitis en un hospital deformado por el calor y zumbante de moscas en Calcuta, siempre me he aferrado a La Rosa Blanca. Aquí, en la YMCA, lo tengo escondido debajo de mi catre, está oculto en una de las viejas medias amarillas de esquiar de Kate McCloud, la cual a su vez está guardada en el Único equipaje que tengo, un bolso de viaje de Air France (cuando me escapé de Southampton, me fui pitando, y dudo de que vuelva a ver las maletas Vuitton, las camisas Battistoni, los trajes Lanvin, los zapatos Peal, aunque no me importa, ya que sólo vedas haría que me ahogase en mi propio vómito).
Hace poco saqué La Rosa Blanca, y en sus caras centelleantes vi los campos nevados de Sto Moritz bajo el cielo azul, y vi a Kate McCloud, un fantasma escarlata a horcajadas sobre sus rubios esquís Kneissl, de perfil, ve¬loz como un rayo, en ángulo con la espalda inclinada, en una pose tan elegante y precisa como el mismo gélido cristal de Clichy.

WikiMindMap, un mapa visual de la Wikipedia

WikiMindMap es un lindo experimento de navegación visual, básicamente ponés una palabra en su buscador y te trae una representación visual de los conceptos asociados a esa palabra y a las “secciones” dentro de la definición de esa palabra; lo interesante es que haciendo click en los íconos verdes podés empezar a navegar entre “conceptos clave” y ver como se relacionan.
Este es el gráfico representando la palabra blog

Me pareció un buen experimento porque se descubre como se relacionan conceptos, de un pantallazo podés ver lo más importante de cada uno y con pasar el mouse por cualquier cuadro con información ves el abstract de la palabra.
Nota:el link lo ví en Urbenbin.net

22.6.07



Viendo el video de la canción de Daniel Powter "Bad Day" recordé el cuento de Córtazar "Graffiti" publicado en el libro "Queremos tanto a Glenda"

Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los grafitti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.
Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.
Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.
Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.
Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.
Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.
Mucho después (era horrible temblar así, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el paredón gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella así en ese dibujo truncado que los policías habían borroneado antes de llevársela; quedaba lo bastante como para comprender que había querido responder a tu triángulo con otra figura, un círculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un sí o un siempre o un ahora.
Lo sabías muy bien, te sobraría tiempo para imaginar los detalles de lo que estaría sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volvían a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayoría se perdieran en ese silencio que nadie se atrevía a quebrar. Lo sabías de sobra, esa noche la ginebra no te ayudaría más a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.
Sí, pero los días pasaban y ya no sabías vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos habían dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes después te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No había patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te miró cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, allí donde ella había dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un óvalo que era también tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vacíos; un borracho vacilante se acercó canturreando, quiso patear al gato y cayó boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no habías dormido en mucho tiempo.
Esa misma mañana miraste desde lejos: no lo habían borrado todavía. Volviste al mediodía: casi inconcebiblemente seguía ahí. La agitación en los suburbios (habías escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo había visto a lo largo del día. Esperaste hasta las tres de la mañana para regresar, la calle estaba vacía y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, sólo vos podrías haberlo distinguido tan pequeño en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el óvalo naranja y las manchas violetas de donde parecía saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a puñetazos. Ya sé, ya sé ¿pero qué otra cosa hubiera podido dibujarte? ¿Qué mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera tenía que decirte adiós y a la vez pedirte que siguieras. Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la más completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que salías por la noche para hacer otros dibujos.



Sí, estoy mirando muchos videos últimamente.

21.6.07

este video de la genial dupla bjork-gondry siempre me encantó:




éstos últimos días mi novia se ha copado con éste otro video de regina spektor, que a mi me recuerda demasiado al anterior aunque no lo acuso de plagio, es bien otra la magia de los sueños de regina (a proposito aca está el video comentado por su director Peter Sluszka, una joyita)



...la vida en sueños de los videos es hermosa...

8.6.07

autobombo



...quien quiera visitar el blog luna con gatillo dedicado a la poesía, tal vez encuentre alguna poesía mía...

2.6.07

para lore





Sí, estás lejos y te extraño
pero no con llanto. Lo sencillo
es callar ahora, mirarte las manos dormidas
sobre el libro que cuida tu corazón. Lo sencillo es callar:
siempre aparecés
y el descubrimiento me atraviesa
buscando palabras que no sé nombrar.

Lo repito: sencillo es callar.
Besarte cada mañana es un milagro.

Quema adentro el mundo.

29.5.07

...sí, hay peliculas que me han gustado mucho y me han calado hondo,
Viva Zapata! es una de ellas. Al final, cuando Zapata muere, su caballo aparece sobre el monte contra el horizonte y la gente empieza a comentar entre ella que el espíritu del héroe ha vuelto, y que nunca morirá...






25.5.07

robando post



Rara, expresiva. La entiendo hasta cuando canta en islandés. Varios caminos conducen a Björk, por más intrincados y extravagantes que sean, y por eso me gusta. Es capaz de transmitir sensaciones difusas y emociones enredadas. Aprovecha su capacidad expresiva y la utiliza a través de su voz. Considero que su mejor disco es Gling-gló. Y tengo varios temas preferidos, sin embargo, "It's Oh So Quiet", por calidad y por sus abruptos cambios de climas es el que elijo para escuchar en varios momentos de mi vida. Les dejo el video abajo para los que quieren volver a escucharla.Sé que para su corte Innocence, de su nuevo disco Volta, solicita la participación de todos sus seguidores para que contribuyan con la dirección del video. ¿Quién terminará haciendo el clip?

La imagen es la portada de su nuevo disco.

5.5.07

Espectáculo de Postales de cómo se veía el año 2000 alrededor de 1900

Un paseo rápido sobre el agua











Robo de paleofuturo una colección asombrosa de postales del alba del vigésimo siglo que representan lo que la vida sería en el año 2000. El sitio aclara que las postales fueron producidas por Hildebrand (una empresa de chocolate principal alemana de la época).

El pavimento móvil



Casa movida por tren


Televisado fuera de difusión



Aparatos voladores personales


Máquina de control meteorológica

Barco y locomotora de ferrocarril combinados



Barcos submarinos turísticos



Ciudades techadas


Dirigibles personales



Vacaciones de verano en el Polo Norte



Máquina de vigilancia de Rayos X



Mirar también:





28.4.07

la florista, poema de prevert, dibujado por isol

Un hombre entra en la florería
y escoge unas flores
la florista las envuelve
el hombre se lleva la mano al bolsillo
para buscar dinero
dinero para pagar las flores
pero al mismo tiempo se lleva
repentinamente
la mano al corazón
y cae.
Al mismo tiempo que cae
el dinero cae al suelo
y también las flores caen
al mismo tiempo que el hombre
al mismo tiempo que el dinero
y la florista queda allí
ante el dinero que rueda
ante las flores que se estropean
ante el hombre que muere
evidentemente todo esto es muy triste
y es necesario que la florista
haga algo
pero no sabe qué hacer
no sabe
por dónde comenzar
Hay tanto por hacer
con ese hombre que muere
esas flores que se marchitan
y ese dineroese dinero que rueda
que no deja de rodar.




































24.4.07

Vean "Letra y música", ya sólo por éste video la película esta justificada:




y ya que estamos con canciones, no pierdan de vista el nuevo disco de Bjork, "Volta". Para muestra les dejo Earth intruders, en vivo desde Saturday Night Live:

4.4.07


CCXXIV. En el calor del choque, rotas las lanzas de la mayor parte de los combatientes espartanos, iban con la espada desnuda haciendo carnicería en los persas. En esta refriega cae Leonidas peleando como varón esforzado, y con él juntamente muchos otros famosos espartanos, y muchos que no eran tan celebrados, de cuyos nombres como de valientes campeones procuré informarme, y asimismo del nombre particular de todos los trescientos[96]. Mueren allí también muchos persas distinguidos e insignes, y entre ellos dos hijos de Darío, el uno Abrocomas y el otro Hiperantes, a quienes tuvo en su esposa Fragatuna, hija de Artanes, el cual, siendo hermano del rey Darío, hijo de Histaspes y nieto de Arsames, cuando dio aquella esposa a Darío, le dio con ella, pues era hija única y heredera, su casa y hacienda.

CCXXV. Allí murieron peleando estos dos hermanos de Jerjes. Pero muerto ya Leonidas, encendióse cerca de su cadáver la mayor pelea entre persas y lacedemonios, sobre quiénes le llevarían, el cual duró hasta que los griegos, haciendo retirar por cuatro veces a los enemigos, le sacaron de allí a viva fuerza. Perseveró el furor de la acción hasta el punto que se acercaron los que venían con Epialtes, pues apenas oyeron los griegos que ya llegaban, desde luego se hizo muy otro el combate. Volviéndose atrás al paso estrecho del camino y pasada otra vez la muralla, llegaron a un cerro, y juntos allí todos menos los tebanos, sentáronse apiñados. Está dicho cerro en aquella entrada donde se ve al presente un león de piedra sobre el túmulo de Leonidas. Peleando allí con la espada los que todavía la conservaban, y todos con las manos y a bocados defendiéndose de los enemigos, fueron cubiertos de tiros y sepultados bajo los dardos de los bárbaros, de quienes unos les acometían de frente echando por tierra el parapeto de la muralla, y otros, dando la vuelta, cerrábanles en derredor.
CCXXVI. Y siendo así que todos aquellos lacedemonios y tespienses se portaron como héroes, es fama con todo que el más bravo fue el espartano Dieneces, de quien cuentan que como oyese decir a uno de los traquinios, antes de venir a las manos con los medos, que al disparar los bárbaros sus arcos cubrirían el sol con una espesa nube de saetas, tanta era su muchedumbre, dióle por respuesta un chiste gracioso sin turbarse por ello; antes haciendo burla de la turba de los medos, díjole: —que no podía el amigo Traquinio darle mejor nueva, pues cubriendo los medos el sol se podría pelear con ellos a la sombra sin que les molestase el calor. Este dicho agudo, y otros como éste, dícese que dejó a la posteridad en memoria suya el lacedemonio Dieneces.

27.3.07



Google -mal que me pese- sigue avanzando. Descubro -y con asombro- la búsqueda de libros que permite hojear casi todo lo publicado. No se puede ver todo, pero por ahora basta...