19.2.07


















No son olas. En la noche

nuestros brazos se alargan y nos aprietan,

vienen y van, se enredan fuerte

para que en el sueño

viajemos juntos.


Pero en la mañana el reloj me despierta

y me levanto sin hacer ruido. Mis brazos

todavía te acarician. Vos tenés los ojos cerrados. El sol

empuja las persianas y quiere abrirlas.

Me visto apurado y sin mirarte, el brillo

de tu cuerpo me llama desnudo

desde la cama . Voy a trabajar.

Mis dedos extrañan tu calor.


Lloran.

2 comentarios:

principio de incertidumbre dijo...

yo lloro ahora.

Y sí te amo.

Yo también tengo una mochila tan linda y te espera un abrazo.

:)

Cazador Oculto dijo...

q lindo poema felicitaciones