14.5.08
6.5.08
15.4.08
mosca
muchas
pero en invierno se fueron
ahora son moscas
y eso que estamos en otoño y hace frío
pero están en todas partes
no sólo en casa
estas moscas mutantes
cuando almorzábamos hoy una andaba cerca
nos molestaba
pero era educada y no se acercaba a la mesa
ahora otra me molesta en mi trabajo
me distrae y no me deja dibujar el plano de un edificio
encima se para arriba de mi cabeza
agito los brazos
para espantarla
y por la ventana veo a un gato blanco saltando techos
y lo envidio
en la radio pasan una canción de alex ubago
que es bastante mala
alex ubago es malo
pero canta en la radio
1.4.08
Esa noche Rogelio Díaz había llegado tarde a su casa.
(Su reloj atrasa,
su reloj atrasa,
su reloj atrasa) Lo primero que hizo al llegar fue dirigirse al baño, donde expulsó unas molestias que guardaba en su estómago (hacía demasiado tiempo tiempo que las guardaba, culpa del reloj-reloj que atrasa) Luego se dirigió a su dormitorio y allí empezó la larga y escabrosa tarea de volver a ser él. (hacía demasiado demasiado tiempo que él no era él) Empezó a desvestirse, cada atavío que se quitaba lo doblaba y guardaba prolijamente en su lugar. Primero fue su campera, luego la camisa, los zapatos, las medias, el pantalón, etc. y cada pieza de su ropaje que le salía de encima le valía un poco de fortaleza, un poco de alegría que se contenía en él, (escondida, escondida hacia demasiado reloj- reloj). Siguió desvistiéndose era en realidad, como había nacido.
(hacia demasiadas horas -horas que no era como nacido) y allí comenzó el ritual pagano, comenzó tortura de buscarse a si mismo, en su interior, existía verdaderamente. (hacia mucho-mucho que existía verdaderamente).
Tomó de abajo de su cama la piel de gacela, se sentó sobre ella y se concentró hasta las profundidades óseas. Luego se desvaneció.
Despertó a la mañana siguiente como en cualquier otra (El reloj- reloj le gritó con su ring ring). Su casa, sus muebles, sus ropajes, todo estaba igual a como lo había dejado la noche anterior, pero algo había cambiado, presintió Rogelio, ya que las cosas que ahora tenia parecían estar como reflejadas, invertidas
(De esto se dio cuenta cuando fue a su escritorio a continuar los apuntes que había dejado la noche anterior y vio, asombrado, que la totalidad de sus escritos estaban inscriptos de derecha a izquierda; pero al descubrir que eran perfectamente legibles y que al escribir, él también lo hacia de derecha a izquierda se calmó y culpó a la noche).
Calmado, creyendo que lo que veía era la realidad, siguió viviendo. Poco a poco las cosas fueron perdiendo realidad, se fueron diluyendo, se hicieron intangibles. Un tosco sufrir le hizo pensar que lo que vivía era sueño, que las cosas eran todavía reales (La concentración - concentración lo había afectado). Pero el cambio ya había comenzado y pronto empezaron a caer visitas. Al principio eran personas que Rogelio creía recordar, haber visto antes (no tardaría en darse cuenta cuenta que los que lo visitaban estaban muertos muertos), más tarde comenzaron a llegar seres irreales: ninfas, elfos, ángeles y esfinges lo visitaron. Al principio se asombro pero luego (la costumbre-costumbre es mala consejera en estos casos) se amoldó a la nueva realidad.
Cada día encontraba algo nuevo en la casa. Algunas veces veía -o creía ver- personitas en su taza de café; otras grandes batallas navales en su mate (batallas-batallas navales entre legendarias naves) o sangre en el piso. Pero de todo lo que realmente lo asombró, fue cuando al abrir el grifo del agua 1 una enormidad de carne, sangre y vísceras cayó: Desde ese día comprendió que algo había cambiado. Intentó recordar qué, cuándo, pero no pudo. Quiso refugiarse en la lectura, en su biblioteca, pero no pudo 1eer nada; ahora sí los caracteres habían sido cambiados por otros turbios. Quiso huir de su hogar, pero no encontró la salida (Era irónico, pero él no había notado-notado los cambios: los veía pero no los notaba, ahora se daba cuenta que no estaba en su casa-casa, que nada de lo que tomaba era suyo, nada de lo que veía, nada,
nada,
nada) Estaba encerrado en su propia casa, en un laberinto cretense (¿por qué cretense cretense?). Ya no lo visitaban pero en los pasillos encontraba gente, ahora sí desconocida. Pronto descubrió que le huían, que le temían. Lo miraban. al rostro y huían horrorizados. Trató de verse en un espejo, pero no lo encontró. Recordó entonces que estaba todo reflejado y pensó que seria inverosímil un espejo para reflejar lo reflejado (Luego se daría cuenta de que todo es posible; que todo) Su voz, que habla sido amplia se redujo entonces a un burdo mugido.
Todo le cambió sin darse cuenta, casi (siempre cambiamos cambiamos, pero no nos damos cuenta cuando los cambios ya pasaron y nos recordamos y vemos que no somos lo que fuimos, que no somos) y pronto pasó a ser un animal fabuloso, un minotauro y su casa el laberinto. Por eso no encontraba la salida (Esto lo supo una noche -noche lejana, cuando su instinto de animal le hizo matar a una joven virgen. Al ver correr su sangre sobre el piso y gracias a la luz de la luna, pudo reflejarse y comprenderlo todo, en un espejo sangriento, hasta a su reloj que ya no atrasa
que ya no atrasa
que ya no atrasa ... )
28.2.08

Desamparado el dedal esperaba sueños didácticos que lo sacudan de la imperiosa duda que lo invadía en ese momento. Quizás pedía demasiado, pero así es la vida de éstos célebres instrumentos. Esperar la tarde completa sin dejar ni un espacio siquiera para que el cansancio se instale: el instrumento realizando certeras danzas al solo efecto de asediar la esperanza. Ningún daño en su haber, todas las cicatrices de su cuerpo son ya de fábrica. Semejar la figura de su vida a la de un caracol en el jardín que en busca de cálidas hojas verdes amables por allí hurgue con todo el ardor que pone un buen detective en la elucidación del enigma. El espíritu afiebrado, el cuerpo no resistiendo apenas la intriga, él sólo un temblor de hojas sacudiéndose al viento. Disfrazar su miedo como un niño en su cuna para averiguar lo inaveriguable. Y siempre siempre el latido a flor de boca, como si tuviera un hambre tremenda y ya se estuviera acercando cansino a la cocina que se asombrosamente se encontraba perfectamente asoleada en la tarde de otoño.
16.2.08
14.2.08

El cuchillo se introduce con precisión en la espesura de una gelatina azul separándola en cuerpos deformes y temblantes. Cae luz sobre los trozos que están en la madera vieja y podrida que se encuentra junto a la pared húmeda haciendo que la misma brille con la fuerza del musgo apenas joven que hay en su superficie. El sentimiento nada mas es posible expresarlo en su límite, una burbuja flotando en el espacio sola que contiene en su interior difusa la señal de una esperanza a punto de morir. Lo cual podría llegar a tener (según la astucia puesta en la elaboración del relato) su significante o referente en la gelatina partida del cuarto musgoso; diríase que en algún lugar de todo lo descrito en las primeras líneas repito o reproduzco de alguna manera la imagen de la burbuja que flota en el espacio. Algo así como alguien en un concurso de alfombras persas o de gatos bengalíes que en el punto opaco de su transcurso dice o hace decir al locutor del evento que en cierto lugar hay o puede haber un talismán que convierta las penas o renazca el dolor. Que vale decir que el cuchillo cortagelatinas es un nuevo lugar de las costumbres literarias
22.1.08
Lejos en berlín....
de yapa les dejo otra versión de la misma canción en la que participa fito
19.1.08
...un poco de música oriental...
...y esta de Biyûden. sobre todo porque aparece la camiseta de boca (como se nota que olimpo no fue a jugar por alla todavía, no saben lo que es bueno los ponjas)...
15.1.08
14.1.08
mis huesos bajo el frío
mis huesos bajo el frío
ese lejano de palomas y de ciervos
jirones sólo de tus completas frases
blancas como la nieve
en mi memoria
y tu aire siendo mi horizonte todo
tu música que más allá
espejos claros de un color
tu color que es todos los colores
y la brisa final
ilusiones
esperanzas
desapareciendo
recordar la tarde y el júbilo destajados
y sólo saber
que nada más el frío amengua mis esperanzas
18.12.07

En la tele se llenó de programas de fiestas de quince. O de dieciseis si las chicas son yankis. El festejo de quince fascina. Todos los programas narran desde los preparativos de la fiesta hasta que la fiesta termina. Nunca se ve el día después, cuando ya no hay nada que festejar, cuando hay que limpiar todo.
Preparar los quince parece todo un trabajo. Las chicas y sus madres sufren todo el tiempo, se gritan, lloran, desesperan. Siempre quieren algo más que es casi imposible, un pony raro, un auto demasiado caro, un cantante de moda que justo en el día de la fiesta está de gira, y muy lejos.
Preparar los quince es un sufrimiento. Lo que se supone que es la fiesta de las niña-princesa en la tele se diluye en corridas contra-reloj. Hasta en la misma fiesta las quinceañeras sufren, porque alguien que no querían se coló en la fiesta, o algo está tardando más de lo que debiera.
Lo que me queda de los programas de quinceañeras es que las niñas se están volviendo cada vez más peligrosas. Recuerdo un capítulo en el que una chiquita le quería robar el novio a su mejor amiga. La fiesta esa casi una excusa, lo importante era conseguirse ese chico para ella.
Extrañamente no hay programas de cumpleaños de chicos de quince (o de dieciocho, si queremos ser puristas.) Seguro que ahí nadie se pelearía ni sufriría. Como mucho en esos programas terminarían todos borrachos vomitando en la vereda.
14.12.07
el azar es muy dificil de lograr
...como Gondry, Jan von Holleben nos llevan al lugar en donde la organización no logra fusionarse...
2.12.07
26.11.07
21.11.07
12.11.07
Casas

Las casas de nuestro mañana
Sólo entrará en nuestra casa quien nosotros queramos.
2.11.07
...ella hoy estuvo de enfermera de la hermana de su amiga, la misma que me había dicho que Hello Kitty es un Maneki Neko, cosa que no pude comprobar, por más que busqué en la red...





