
Google -mal que me pese- sigue avanzando. Descubro -y con asombro- la búsqueda de libros que permite hojear casi todo lo publicado. No se puede ver todo, pero por ahora basta...

Algunos de los que participamos en el programa nos quedamos entusiasmados con "serendipidad", una palabreja que se mencionó en alguna de las emisiones.
...estoy escuchando mucho algunos temas de Alvy Singer. Y sí, mi amor se parece en el video de "empezando a terminar"...
...claro que mi chiquecita escucha más a Lilly Allen. y aunque me guste más la canción "smile", tambien se parece un poco nuestro amor al del video "LDN" (aunque sin el final desencantador)...
...les dejo los dos videos, para que vean...
...quiero terminar con un poema mío, que dice:
Nos miramos a los ojos
mientras nuestras manos pesan las palabras
que cambiamos.
Cada uno habla su propia lengua.




Pues este es un poema mío que me gusta mucho, aunque es raro y nunca me termina de convencer. Sí, lo hice en un taller literario, "La Pluma Cucharita", que coordinaba la bien querida Mirta Itchart.(Habiendo visto las figuras del altar de Isenheim
Aguardando agua jadea.
Pequeño y a su lado
sin mi cabeza
yo mismo ahí
sin mi cabeza.
Blanco él en el centro y muy grande
floja y seca su boca (un símbolo que traspone todo y está más allá)
un sacrificio que sin salvar salva.
Negro detrás, redor todos pequeños.
Digo que (tinieblas sólo tiene su contorno)
sus actos pasan sabiendo que pasan
que su sino a impensados horizontes se abre.
(Pan mojado deshaciéndose en mi boca
Negro detrás, y el aliento corrompe todo.
Desde las ventanas el dolor entrando,
la noche profunda, la piel llagada,
el silencio profundo cautivando los cuerpos
la tarde fría donde yo estoy.
mi palabra
debe menguar.



EL AUTOMÓVIL se lanzó a la carrera con un ronquido impresionante.
El Intendente visitó esta tarde los barrios obreros húmedos y rencorosos.
A los 20 años sólo creíamos en el arte, sin la vida, sin la revolución.
Volveremos a las usina, al olor de la multitud y los descarrilamientos.
A las 5.7 estalló una bomba frente al Banco de Boston.
A las 5.17 el tranvía cayó al Riachuelo.
El Restaurant Reis queda en Río de Janeiro.
¿Nise o Nice, se llamaba la mujer de Mario Magalhaes?
El tranvía escapaba por el morro la oruga tierna, luminosa.
Pero al fin se dio vuelta en el recodo y se perdió.
Y así se perdió y así se pierde casi todo en el mundo.
Cuando volví mis viejos compañeros habían desaparecido.
Los niños juegan en la alfombras y ellos no saben nada;
por los ojos les entra la página del Veo y Leo.
(“¡Fuego, fuego! La casa se quema. Vienen los bomberos”).
Los enanos juegan en los calveros de los grandes bosques.
HA hecho de mi querida una verdadera camarada.
Me bebo un seco de Gordon, bailo un blues, me enamoro de algunas chimeneas
y me río de los millonarios.
El pobre hombre dijo cuatro palabras y cayó muerto acribillado.
El coronel entregó personalmente 5 pesos a cada soldado.
Le habían dicho: “Mañana, al alba, será usted fusilado”.
Los otros condenados aullaron agarrados a las rejas.
Tres niñas de la Sociedad van a ser presentadas al Príncipe de Gales.
El Parque amaneció cubierto de preservativos.
Josefina II ha pasado recién como un silbido.
Se acercará al muelle y las lindas muchachas bajarán, de sombrilla.
¡Qué macanudo!
(“¡Fuego, fuego! La casa se quema. Vienen los bomberos.”
“Sofá. Cama. Sopa. Cada nabo soso. La bola va sola.”)
El hombre fusilado debe estar ya medio destruido en la Chacarita.
América Scarfó le llevará flores, y cuando estemos todos muertos muertos,
América Scarfó nos llevará flores.
















